La llegada a casa

Llegó el momento que tanto esperabas; por fin has adoptado a un cachorrito, toda la familia está muy contenta. Todos quieren tocarlo, mimarlo, cogerlo, jugar con él. Qué maravilla, qué pequeñito y gracioso es, te llevarías todo el día acariciándolo. Pero, espera, ¿lo has preparado todo? Sí, claro, tiene su collar y correa nuevos, su comedero, su camita, ¿que más le puede hacer falta?

Todo es eso está muy bien, pero debemos preocuparnos de otras cosas que también son importantes.

Debemos tener en cuenta que acabamos de apartar a ese pequeño de su madre y sus hermanos, y de los cuidadores o personas de su casa de acogida. Que todo lo que ha conocido del mundo hasta llegar a tus manos va a cambiar a partir de este momento y debemos preparlo todo para que le sea fácil adaptarse a ese nuevo mundo de la manera más positiva.

Cuando el cachorro llegue a casa debemos estar con él, pero sin agobiarlo ni manipularlo en exceso, dejando que investigue su nuevo hogar y que olisquee toda la casa, procurando que no sufra ningún accidente que pueda condicionar su comportamiento. Intentaremos que todo lo que vaya a investigar este suficientemente iluminado.

Un accidente que podría condicionar el futuro comportamiento del cachorro. Por ejemplo, cuando el cachorro entra a olisquear una habitación por primera vez, si es de día y tenemos la persiana bajada, por el motivo que sea, es preferible encender la luz a levantarla. Desconocemos cómo puede afectarle el ruido de subir o bajar una persiana. No debemos tener prisa ya habra tiempo de que se habitué a los nuevos ruidos.

Si vemos que el cachorro pretende subir al sofá y nosotros no queremos que suba, no le regañaremos, ni gritaremos, solo lo cogeremos con cuidado y lo apartaremos de ahí.

Probablemente, él intentará subirse de nuevo y haremos lo mismo sin regañarle ni gritarle. Piensa que aún no sabe que eso es un sofá, que no puede subirse; debemos tener paciencia y enseñarselo de la mejor manera posible.

Esa cama nueva que hemos comprado, tan bonita, calentita y acolchada, deberá estar colocada en el sitio que hayamos decidido para nuestro nuevo miembro de la familia, y no podremos estar cambiándola a cada momento. Ese será su sitio para dormir y estar relajado y tranquilo, debe ser lo mismo que para nosotros el sofá o la cama. Por eso cuando esté en su cama no deberíamos molestarle, para hacerle ver que ese es su sitio y que es agradable estar ahí. Podremos premiarle con galletas u otros premios cuando esté relajado en su lugar de descanso.

Haremos lo mismo con el collar y la correa. Si vemos que le cuesta ponerse el collar no lo forzaremos, porque eso marcará nuestra relación con el y además el significado del collar. En todo caso poco a poco se lo presentaremos, dejaremos que se acerque a olerlo y le daremos galletas u otros premios y con calma iremos intentando ponérselo al cuello. Piensa que quizás no tenga miedo del collar si no de tus manos cuando se acerca y esto puede ser relevante en su futuro comportamiento, así que ten paciencia con él y no desesperes, dale tiempo para que se acostumbre al gesto de poner el collar. Si vemos que no tiene problemas para llevar el collar o la correa, simplemente saldremos a la calle con él y evitaremos darle tirones. Es importante que para cualquier problema con la correa en casa o en la calle acudas a un profesional. Normalmente existen clases para cachorros que buscan la sociabilización de estos. Además, puedes aprender cómo tratarlos con el fin de tener un perro adulto estable en un futuro. Las bases que se establezcan siendo tu perro un cachorro son fundamentales para un buen desarrollo psíquico y físico de tu compañero.

Si tienes o piensas tener un cachorro, en Ángeles con Patas podrás enseñar y aprender con tu perro, no lo dudes e infórmate.

llegada

Deja un comentario